sábado, 12 de septiembre de 2015

Aún tengo la herida de esa última bala.
Al final me he dado cuenta de que lo único que pasa es el tiempo, y que se escapa igual que los trenes, y me rompo.
Y aun así seguimos bailando y riendo, como si ser felices nos hiciera menos infelices.
Como si la felicidad fuese quien dijera bajito un 'te quiero'.
Después de todo, nadie sabe dónde está el final o cuántos latidos son el amor.
Ahora, estoy enredada, porque la única verdad es que no sé ser sin ti.
Las balas son tus sonrisas.

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