miércoles, 21 de diciembre de 2016

Quizá pido demasiado.

Quizá pido demasiado,
quizá no sé apreciar lo que tengo,
quizá este inconformismo mío siempre quiere más.
Puede que no sepa de dónde sacar las fuerzas
o es que las tengo demasiado escondidas en aquel cajón,
el de los recuerdos y las historias pasadas,
ese que me da miedo abrir
pero que me sé de memoria.

Borrar, cambiar, crear,
igual no sería tan malo.
Tengo miedo, siempre lo tengo, podría merecer la pena -me repito todos los días-.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Ella

Ella,
llena de inseguridades
intentando hacerle frente a sus miedos;
quizá lo consiga
ni ella lo sabe.
Cree demasiado poco en sí misma,
tanto aferrarse terminó perdida.

Aquella ella, era yo.

viernes, 28 de octubre de 2016

Cosa de dos

Vamos a jurarnos vida y media.
Aunque sea mentira, aunque no se cumpla.
Arráncame los miedos, evadámonos del mundo
y vayamos a crear el nuestro.
Tan único, tan nuestro.
Recuerdo aquel momento
mis labios rojos, tu mirada cristalina
no huyas de tu caos, desordena el mío.

viernes, 21 de octubre de 2016

Mírate,
tan tranquilo como un amanecer,
tan precioso como esos detalles que pasan desapercibidos y nadie se percata a admirar, a sentir, a beber con sus ojos de ellos.

Eres capaz de desatar la peor tormenta que se pueda enfrentar jamás, capaz de mover montañas, capaz de sacar fuerzas de tus partes muertas.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Recuerdos

Tengo una caja en la que guardo un gran cúmulo de trastos sin sentido.
Algunos artilugios que para el resto de la humanidad deben resultar completamente absurdos, pero para mí tiene un significado sumamente profundo.
En ella puedes encontrar de todo: cartas, fotos, hojas de apuntes en sucio, entradas a conciertos, billetes de tren, tickets de regalos comprados, recortes de revistas, pulseras...

Un montón de cosas que la mayoría de gente tal vez no dudaría en tirar, pero que yo guardo con gran empeño. Cuando indago en aquella caja, me transporta a esos pequeños momentos que con solo recordar hacen que sienta un escalofrío de pies a cabeza y una mezcla entre nostalgia y felicidad que no sabes muy bien si vas a echarte a reír o a llorar.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Tampoco, jamás, nunca, no habría...

Tiendo a embelesarme con el cielo anaranjado y quisiera capturar todos los atardeceres del mundo; a pasear y maravillarme con los jardines de flores malva, de margaritas, de rosas.
También tiendo a fijarme en personas, en sus rostros y gestos, me gusta preguntarme en qué estarán pensando, en si echarán a alguien de menos, en si están enamorados, en si están tristes.
Al mismo tiempo pienso en el poder de las casualidades, de los miles de millones de personas que podrían hacernos felices, que se volverían inolvidables, que se volverían imprescindibles.
Todas las personas y todos sus recuerdos, sus vidas, sus planes de futuro.
Tú parecías una de esas historias, esa idea de imposibilidad.
No descubrir nunca de qué lado duermes, qué películas te habían hecho llorar, o cuál era tu banda sonora en los días de lluvia.
No conocerías mis pesadillas, mis sueños, ni te quedarías a mi lado a ayudarme a alcanzar mis metas.
No habríamos dicho nunca la misma frase a la vez, ni te habría enseñado los fragmentos que tengo subrayados en mis libros favoritos.
No sabría jamás lo guapo que estás recién levantado un domingo por la mañana.
Tampoco sabría lo que es verte mientras conduces, ni me habrías dicho nunca que podemos tener un accidente por querer darte un beso mientras lo haces.
Tampoco habría escuchado cómo suena un te quiero de tus labios.
Ni habría dejado una nota en la ventanilla de tu coche para que la vieras al salir y supieras que no podía dejar de pensar en ti.

domingo, 31 de julio de 2016

Mi canción favorita sonando de improvisto en aleatorio; el primer trozo de pizza de un domingo por la noche; la única amapola roja en un campo de margaritas blancas, la risa absurda cuando no te puedes reír...

Y tú siempre serás la mentira más bonita.