Llega un momento en la vida en el que me pregunto por qué los mejores versos salen después de los mejores fracasos, o que tenga que perder para darme cuenta de todo lo que he ganado, o de todas esas veces que las ilusiones rompen en mil pedazos que ni siquiera encajan.
También de lo que me duele mirarte a los ojos y hacer como si nada, cuando por dentro siento de todo, esas malditas mariposas que revolotean por todo mi estómago y muriendo por dentro.
Y que me quedo con mil caos.
Es culpa mía por dejarte entrar en mi cabeza a sabiendas de que lo dejarías todo hecho un desastre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario