viernes, 31 de julio de 2015

Es una noche de sábado cualquiera, y yo te he vuelto a imaginar en el fondo del vaso de vodka, y al principio de mis canciones.
Y a ver quién me saca de aquí ahora.
Otras veces quería volverme pianista por eso de que tu espalda y las yemas de mis dedos y públicos enteros se pondrían en pie para ovacionar la perfección de la obra tocada.
De vez en cuando me sigo perdiendo en pasillos de museo para así poder compararte con alguna que otra obra de arte, porque yo he visto a gente hacerle fotos a esculturas y obras que no eran ni la mitad de bonitas que tu sonrisa.
Aunque no debería estar permitido que personas como tú tengan unos ojos tan bonitos.
Ojos de cuento de hada, ojos de fantasía.

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